Los libros de texto siempre tendrán su lugar, ya que es necesario partir de conocimientos y técnicas sedimentadas en la experiencia mundial para que, sobre esta base, se coloque, cosa por cosa, lo que vamos aprendiendo en congresos y publicaciones periódicas o en otras fuentes de información. Sin una base, nada se puede construir, y el libro de texto constituye esta base.
Es evidente que después de algún tiempo, nuevos conocimientos y técnicas otras veces se sedimentan, careciendo de actualización. Una nueva edición crea un nuevo punto de partida, en otro nivel, con los conocimientos adquiridos desde la edición anterior.
Así, con otra edición, continua el eterno ciclo del conocimiento humano.
En esta nueva edición, fijamos una reformulación importante, naturalmente sin perder de vista las propuestas básicas de la primera edición. Incluimos más de 16 capítulos con varios objetivos. Reforzamos los capítulos básicos, sin los cuales no podríamos seguir adelante, y también, la parte que se refiere a las técnicas endovasculares, por el progreso extraordinario que las mismas sufrieron en los últimos años. Sumamos capítulos con los nuevos conocimientos y tecnologías aplicadas en nuestro campo de interés. Detallamos y ampliamos la parte que trata de los traumas vasculares. Lamentablemente, no hay cómo apartarse de la profundidad de lo que ya conocemos en esta área, por el aumento de la agresividad humana en guerras y violencia civil, especialmente urbana, ahora con un potencial lesivo mucho mayor por el uso de armas que antes solamente eran utilizadas en las guerras. Contemplamos el libro con nuevos tópicos que no habían sido abordados de forma específica en la primera edición. Contamos con nuevos e importantes colaboradores, de los más importantes del mundo.
Buscamos dar una orientación general del libro, sin interferir en las peculiaridades de cada autor al abordar los temas.
Nuestra búsqueda no fue por la erudición puramente académica, aunque ésta se haga presente, en un libro práctico que por medio de textos transparentes e ilustraciones abundantes, proporcione material seleccionado a nuestra actividad diaria como especialistas, abordando conocimientos teóricos importantes con complementación práctica abundante.
Debido al gran progreso de la técnica, nos entusiasmamos por la misma, pero no nos debemos dejar fascinar. La fascinación oscurece el juicio sereno y nubla nuestra visión. La tecnología tiene sus límites y jamás sustituirá el discernimiento y la capacidad del cerebro humano. La creación no puede suplantar al creador. Nunca podremos apartarnos de nuestra faceta humanitaria que es el mayor anhelo del paciente y nunca nos transformaremos en sustitutos de piezas defectuosas.
Millares de computadores nunca podrán descartar un cerebro humano. La tecnología es producida por la inteligencia del hombre, siendo neutra en sí, ni buena ni mala. A nosotros nos compete usarla siempre como complemento y nunca como sustituto de nuestra mente. La tecnología será buena si la utilizamos adecuadamente y desastrosa si la usamos mal. Ahí reside la diferencia entre el saber y la sabiduría. No debemos ser idólatras de la tecnología. Esta fue concebida por nosotros y como tal debemos someterla a nuestra escogencia.
No es una tarea fácil, pero el médico necesita saber abstraerse de cualquier interés personal y concentrarse solamente en las necesidades del paciente, que representan el único y singular objetivo de nuestra profesión. Es fundamental saber oír, tocar, consolar, confortar, aconsejar, respetar el sufrimiento y ofrecerle adecuadamente todo lo que tengamos a nuestro alcance para mitigar el padecimiento de nuestros pacientes. Son esas actitudes lo que el paciente espera de nosotros; no fallemos en nuestra misión y no defraudemos a nuestros pacientes.
El médico que sea así y que sepa utilizar de forma adecuada la tecnología disponible merece recompensas morales, el respeto de la sociedad y de sus semejantes, así como compensaciones materiales proporcionales.
Con la experiencia adquirida en la primera edición, procuramos transmutar errores eventuales en aciertos y, de esta forma, es nuestro deseo proporcionar a los lectores algo mejor y más práctico con un abordaje actual de cada tema.
Si con esa edición contribuimos con la enseñanza de nuestra especialidad, nos sentiremos plenamente compensados por este esfuerzo, francamente titánico.
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