Parece que fue ayer cuando empezamos a “movernos” por el mundo de las emergencias, pero han pasado ya casi veinte años. ¿Recuerdas Miguel? ¡Qué tiempos! La dotación humana de los vehículos de emergencias estaba clara o, al menos, eso parecía: un médico, un enfermo y el conductor. Siempre decías que tu labor iba más allá de la conducción, que también ayudabas en la asistencia sanitaria.
En los contratos no estaba claro que poner para ajustarlo a vuestra cualificación: conductor, celador, camillero, etc. Después se les ocurrió conductor-celador de vehículos de emergencias, auxiliar asistencial básico. Ninguna de ellas se ajustaba a tu perfil.
Gracias a tu empeño, al de Miguel Ruiz Madruga y a tu perseverancia, lo que parecía hace algunos años un sueño, un delirio para otros, hoy es una realidad.
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