La obesidad constituye particularmente en la infancia y la adolescencia un problema de difícil medición y solución por diversos motivos relacionados con las características fisiológicas (etapa de crecimiento, desarrollo físico y maduración sexual) y psicológicas (etapa critica en el desarrollo de la imagen corporal y autoestima).
A menudo, bajo el pretexto de logra el continuo crecimiento y desarrollo se preconizan dietas con exceso de calorías y grasas centradas en alimentos que contienen nutrientes específicamente relacionados con el crecimiento óseo (calcio, vitamina D, etc.) en lugar de promocionar una dieta variada y equilibrada que asegure la consolidación de unos hábitos alimentarios saludables y duraderos.
Preocupación por el peso, insatisfacción corporal, seguimiento de dietas y omisión de comidas, son características que encontramos más frecuentemente en el adolescente y con mayor frecuencia todavía, en el adolescente obeso que en el de peso normal. Los clásicos estudios de Stunkard y cols. En 1967 ya sugerían que las mujeres que engordaban durante la infancia tenían frecuentemente alteraciones de la imagen corporal, que no se producían cuando la obesidad se adquiría en la edad adulta.
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